lunes, 9 de abril de 2012

Pico Cullargayos.





Jueves 29 de marzo y aún no teníamos decidido el pico que queríamos coronar al día siguiente...

Después de barajar unas cuantas opciones nos decantamos por subir al Pico Cullargayos desde el pueblo Soto de Agues (P.N. Redes). Nuestra idea era salir antes de las 12.00 y sobre esa hora salimos del aparcamiento del pueblo de Soto de Agues en dirección al pueblo de Ladines, emprendimos la marcha los cuatro montañeros (Barril, Xixas, Diego y Blicu) no sin antes hacernos con unos buenos palos para ayudarnos en la marcha y que a la postre alguno de ellos tendría un gran protagonismo en nuestra pequeña aventura.

Itinerario que no ibamos a cumplir.


Una vez dejado atrás el primer pueblo ibamos fijándonos en las señalizaciones que ibamos encontrando por el camino, poco tiempo tuvo que pasar para que nos perdiéramos por primera vez, así que vuelta atrás y retomar de nuevo el camino correcto. Nos adentrabamos en el bosque dejando a nuestra izquierda el río al cual ibamos a tener que bajar para cruzarlo. Con alguna dificultad en el descenso pasamos al otro lado del río para llegar al pueblo de Ladines.

Bajando al río para cruzarlo.

Nos ibamos acercando al precioso pueblo de Ladines, con algo ya de retraso para afrontar la subida al Pico, cuando de repente unos sonidos nos alertaron y en escasas décimas de segundos dos venados salían apresurados del bosque pasando por delante  nuestra y saltando a un prao cercado para ir alejandose poco a poco de nuestra atenta mirada. Cuando quisimos fotografiarlos ya era demasiado tarde.



Al fin llegamos al pueblo de Ladines y ya rondaba la una de al mediodía cuando entramos al bar para preguntarle a la chigrera el camino para tomar la subida. Muy sorprendida e incredula al escuchar que queríamos subir al pico a esas horas nos indicó el camino y nos señalo ya  que se puede ver desde el pueblo.

Xixas en el lavaderu de Ladines.


Dejábamos ya atrás el pueblo y sin perder tiempo comenzamos a ascender por la pista para llegar al collau de Faisaldes donde realizábamos un pequeño descanso para contemplar las maravillosas vistas que nos rodeaban. Después de el parón debíamos de seguir y con buen paso, puesto que si queríamos llegar a la cumbre había que darse prisa. (La prisa que se pudo ya que el miembro más veterano de la expedición daba alguna muestra de cansancio).

Vistas desde el collau de Faisaldes

Siguiendo las marcas del camín girábamos a la derecha para ir acercándonos al Cullargayos, todo iba bien y llevábamos una buena marcha pero como ya escribí al principio no ibamos a seguir ese itinerario (en este caso involuntariamente) ya que unas flechas en el tronco de un árbol nos desvío por una dirección equivocada y nos hizo descender hacia el lado derecho de la ladera. Xixas tomó la decisión de volver a subir colina arriba hasta llegar a las peñas de la zona más alta para seguir por ellas para llegar a la collada de Imblenes.

Caballos en la Collada de Imblenes.

Cada vez veíamos más factible la idea de coronar por lo que comenzamos a ascender en busca de hacer cumbre, tras salvar un gran desnivel teníamos ya enfrente el Pico y con mucho cuidado caminábamos entre las peñas divisando un paisaje majestuoso. A las 16 horas ya habíamos conseguido llegar a la cima, una cima algo costosa por varias razones, no fijarnos en las señales, no madrugar y nuestras ganas de inventar y no seguir caminos marcados dejándonos llevar por nuestro espíritu aventurero.
Los cuatro en la cumbre del Pico Cullargayos.

En la cima tiraba bastante viento por lo que decidímos bajar hasta la collada de Imblenes para comer allí en compañía de los caballos a los que alimentaríamos con algo de pan que nos sobraba y así los sobornábamos para poder acariciarlos. La bajada no fue muy cosotosa y a alguno le sobraba el palo por lo que decidió lanzarlo al vacío y así desprenderse de él (luego se arrepentiría).





La ruta no sería circular pero el camino de vuelta no fue el mismo que el de la ida puesto que la vuelta ya ibamos viendo las marcas del camino que teníamos que haber seguido lo cual agradecimos ya que así veríamos dos paisajes diferentes. En el descenso nos paramos en una gran cueva llena de agua que llamó nuestra atención.















Proseguimos con el descenso ya que se nos hacía tarde y teníamos una cuenta pendiente con la chigrera de Ladines ya que le debíamos una parada para tomar algo y volver a sorprenderla por nuestra rapidez ( me refiero a nuestra rapidez caminando y no bebiendo).

Dicen que una cerveza después del ejercicio siempre viene bien.


Abandonamos el pueblo de Ladines para ir a por el coche y vovler a casa, cruzamos de nuevo el río y en poco tiempo nos encontrábamos en Soto de Agues para finalizar nuestra peculiar ruta al Pico Cullargayos.

Ya en Soto de Agues.

Con esto concluye la ruta y un servidor se despide no sin antes poner unas instantáneas que no nos gustaría tener que volver a hacer pero quiero mostrarlas para que todos seamos conscientes el daño que se le puede causar a la naturaleza y a su gran belleza. 


Parte del monte arrasado por el fuego.

lunes, 26 de marzo de 2012

Pico Pienzu

Después de un tiempo sin actualizar el blog volvemos con una nueva ruta, la subida al Pico Pienzu (1.161m).

Panel informativo ruta al Pico Pienzu.


El jueves 22 de marzo, aprovechando el buen tiempo, nos decidimos a subir a este Pico. Salimos sobre las 12:45h desde el Mirador del Fitu donde estaba perfectamente señalizada la ruta que debíamos de seguir. Tras una pequeña subida las vistas que ya se podían contemplar eran impresionante por lo que aprovechamos para realizar una pequeña parada y poder contemplar la costa asturiana.

Sergio y Pablín con el fondo costero.


Una vez realizadas las primeras instantaneas con un fondo espectacular proseguimos nuestro camino dejando a nuestra derecha el litoral asturiano y llegando a la majada de Bustacu, situada a 668 metros de altitud, donde nos encontramos con algunos asturcones y algún que otro montañero madrugador que ya venía de vuelta. 

Uno de los pocos animales que nos íbamos a encontrar.


No debíamos de perder mucho tiempo puesto que nuestro objetivo era comer en la cumbre por lo que nos tocó sufrir un poco, acelerar el paso y aguantar el calor que ya hacía cerca de las dos de la tarde.




Nos dirigimos hacia una gran pendiente bastante empedrada que nos llevaría a la majada de Mergullines, situada a 928 metros de altitu, donde ya podíamos divisar la gran cruz que corona el Pico Pienzu. En esta majada nos ibamos a encontrar con un grupo de montañeros que decidieron comenzar el ascenso final por una zona de menor pendiente a la que elegiríamos nostros pero el hambre apretaba y aún nos quedaban fuerzas para subir por el camino más directo.

Refrigerando en la pendiente empedrada.



Ya quedaba poco para coronar.



Siempre en zig-zag y con la gran cruz presente comenzamos a ascender a un buen ritmo y a las 14:45h ya habíamos coronado la cumbre donde las vistas que nos esperaban eran increíbles, muy pocas veces se puede comer con un paisaje de tan impresionante belleza. Se dice que es el Pico más alto de Europa próximo al mar.

Pablín, Sergio y Diego en lo alto del Pico Pienzu.


La gran cruz.


Tras la gran comilona que nos metimos y realizar bastantes fotos, dejamos un mensaje en el buzón acordándonos de nuestro alpino emigrante a tierras madrileñas (aprovecho para mandarle un abrazo y decirle que a ver cuando nos hace una visita y hacer alguna ruta).





Llegó la hora de volver y comenzamos a descender con mucha tranquilidad, deteniéndonos con los pocos asturcones que había e intentando divisar gamos, los cuales nunca aparecieron, mucho tiene que ver las horas de sol en las que realizamos la ruta.







Una vez que ya finalizó el gran descenso tocaba atravesar un pequeño bosque por el cuál antes no habíamos cruzado, tras dejar atrás el bosque veíamos ya el Mirador del Fito y el coche que nos esperaba para volver a casa, no sin antes visitar el Mirador y hechar una última ojeada al paisaje que nos rodeaba.




A la vuelta nos acercamos a Colunga para hacer una pequeña parada en la playa de La Griega.




Espero poder actualizar pronto que eso quiere decir que seguimos haciendo rutas.

Un saludo.

martes, 3 de mayo de 2011

Puerto de Vegarada

Hola de nuevo a todos nuestros lectores y, antes de nada, pedir perdón por la tardanza en escribir en este blog tras la que fue nuestra tercera ruta por la montaña asturiana ya que ésta se realizó ya hace casi un mes.

Para esta expecición escogimos un destino de sobra conocido por nosotros y que fué donde se desarrolló nuestra afición por la montaña. Nuestra intención era ascender el puerto de Vegarada, situado en el concejo asturiano de Aller y, una vez allí, intentar coronar dos de los picos más altos de la zona y ya situados en la montaña leonesa: el Pico Huevo y el Faro; sin embargo las malas condiciones meteorológicas nos impidieron culminar este último objetivo.

Partimos de un pueblo llamado Río Aller, en el concejo del mismo nombre, a una cota de 860 metros y en un día frío y cubierto.

Ya desde el principio la ruta no da descanso: comenzamos con fuertes rampas aun sin haber salido del pueblo de partida para salir del mismo siguiendo una pista forestal que será la que nos lleve al puerto.


Por suerte la pendiente baja de porcentaje una vez que salimos del pueblo y sólamente en ciertas zonas se vuelve a empinar para volverse, cuanto menos, exigente. Por lo cual recorrimos los 6500 metros de distancia a un ritmo mas bien alto, atravesanando parajes realmente atractivos entre los que destacan agrupaciones de cabañas en El Carbayalin y la Majada de La Braniella, extensas praderías y con altos picos flanqueandonos a izquierda y derecha.



Segun íbamos ascenciendo hacia nuestro destino, el tiempo empeoraba de manera ostensible: comenzó a llover y a bajar una densa niebla que hacía peligrar el resto de la ruta. Sin embargo optamos por seguir hasta el puerto y tomar allí una decisión.

El mal tiempo nos privó de observar los praderíos de las inmediaciones del puerto de Vegarada, a una cota de 1560 metros, al que llegamos a mediodía. En ese momento la climatología era pésima y la niebla nos impedía ver los picos que queríamos coronar, por lo que decidimos bajar por la vertiente leonesa hasta el primer pueblo habitado, que no es otro que nuestro viejo conocido Redipuertas.


Allí paramos a descansar y a reponer energías en una pradera al lado de la iglesia del pueblo, en las inmediaciones de un río que ofrece un bonito paisaje al bajar a unirse a nuestro río Curueño.


Tras tomar algo caliente en el bar del pueblo tomamos el camino de vuelta, siempre por el mismo camino por el que habiamos llegado a Redipuertas. El tiempo mejoraba y pudimos hacer una parada y tomar algunas fotos en las Cascadas del Infierno del río Curueño; sin duda dignas de admiración.


Al pasar de nuevo por el puerto la niebla ya se había disipado y nuestra decisión de no ascender los picos de Faro quedó confirmada: aunque no hubiera habido niebla, la nieve que todavía hay en estas épocas del año a esa altitud nos hubiera impedido subir, ya que no teníamos el equipo necesario.

Una vez llegados al puerto el camino ya no entrañaba ninguna dificultad ya que siempre es hacia abajo siguiendo la pista hasta llegar a Río Aller. A pesar de ello se nos hizo largo ya que las horas de caminata pesaban en nuestras piernas y hasta que no se cumplieron las 6 horas de marcha y aproximadamente 25 km recorridos no llegamos al punto de partida y finalizamos nuestra expedición.

En conclusión, una ruta con unas vistas espectaculares y técnicamente fácil recomendable para todo el mundo. Una pena no haber podido subir a esos picos que sin duda hubieran dado un poco mas de chispa a una marcha que es puro senderismo y que no tiene mucha dificultad.



lunes, 21 de marzo de 2011

Aventura en Peña Mea

Para la segunda travesía del año escogimos la ascensión a Peña Mea. Este pico se encuentra entre el concejo de Laviana y el de Aller y para alcanzarlo se pueden seguir varias rutas. La más clásica es la que se aproxima desde Pelúgano, en Aller. Nosotros nos decidimos por realizarla por Doñango, un camino también frecuentado pero probablemente más difícil y peor señalizado, de ahí los distintos contratiempos que iremos relatando.

Para llegar a Les Campes, punto de partida, tendremos que ir hasta Pola de Laviana y, una vez allí, tomar el desvío por la AS – 252 hasta Tolivia, donde tomaremos una carretera hasta Fresnedo. De allí parte una pista que nos llevará hasta Les Campes, en cuyas inmediaciones dejaremos el coche para iniciar nuestra ruta.


Iniciamos el viaje siguiendo la pista que sale de Les Campes. Esta pista va en dirección Este haciendo un zigzag que en ocasiones nos saltábamos haciendo algún dificultoso tramo campo a través…



Fácilmente y en poco tiempo se alcanza una gran collado denominado la Collada de Doñango. Desde aquí, según las descripciones de la ruta y la gente del lugar (sin tener en cuenta opiniones de extraños a aquellos parajes) habría que seguir hacia la derecha, contra la montaña, en dirección sur. Pero como he dicho la ruta no está del todo bien señalizada y acabamos siguiendo un camino que nos llevaba a un collado del que no se podía seguir ascendiendo. Con lo que tuvimos que deshacer el camino andado y plantarnos de nuevo en la Collada de Doñango, habiendo perdido casi una hora de nuestro tiempo.



El caso es que desde la Collada de Doñango hay que ir literalmente contra la montaña, por un gran canal visible desde abajo. Una vez que asciendes varios metros ya encuentras señalización que te indica el camino ascendente.


Nosotros subimos este canal en poco tiempo a pesar de la fuerte pendiente que se aprecia sobre todo en su tramo final, hasta llegar a otro collado.



Una vez en el collado un camino parte hacia la derecha siguiendo la ladera de la montaña. Pero de nuevo la mala señalización o nuestra inexperiencia hizo que perdiéramos la pista y nos decidimos por ascender por una fuerte y peligrosa pendiente hasta llegar a la cresta de la montaña, en la que encontramos de nuevo señales muy probablemente procedentes del camino de Pelúgano.


Desde aquí, sólo hubo que seguir el camino. Una parte de la ruta muy bonita, ya que pasa a traves de una arboleda y en la que pudimos pisar (y todo sea dicho, jugar) con la nieve que todavía queda en la umbría de la montaña en esta época del año.



Todo hubiera sido fácil de no ser por habernos equivocado de nuevo en el camino e intentar subir por un canal cargado de nieve… sólo un pequeño retraso en una ascensión que ya daba sus últimos coletazos. Tras retomar de nuevo el camino sólo diez minutos nos separaban de la cumbre de Peña Mea, desde la que se tienen unas maravillosas vistas de la Cordillera Cantábrica.




El descenso fue más rápido, pero no por ello menos dificultoso. Intentamos encontrar una ruta alternativa pero la única accesible nos llevaba hacia Pelúgano, muy distante de nuestro punto de origen y el resto daban a canales demasiado abruptos como para intentar bajar.

Tras un buen rato de exploración nos decidimos bajar por el mismo sitio por el que habíamos subido… un descenso peligroso con algún susto que hizo aún más interesante nuestra aventura.


A partir de ahí todo bien, una bajada fácil hasta la Collada y de allí al trote por la pista hasta Les Campes (el tiempo se nos echaba encima), donde teníamos aparcado el coche.


En conclusión una ruta muy bonita que si algún pero tiene es la mala señalización… un hecho que no hizo otra cosa que hacer más interesante nuestro día; convertirlo en una aventura que hoy queremos dedicar a nuestro amigo Sergio: mucho ánimo.

martes, 1 de marzo de 2011

Subida al Monsacro

Pico Monsacro

Para estrenar este blog voy a describir nuestra primera ruta del año, la subida al pico Monsacro realizada el viernes 25 de febrero del 2011 aprovechando el día soleado con el que amanecimos.

El Pico Monsacro , se encuentra en el Concejo de Morcín , situado en el centro de Asturias , limita con los Concejos de Santo Adriano, Ribera de Arriba, Mieres, Riosa, y Quirós.

El cordal del Monsacro , casi unido a la Sierra del Aramo, alcanza su altitud máxima de 1.054 m, en el Picu La Fayona, también conocido como Cuitu Rumiru .

La ascensión al Monsacro, mágica montaña, plagada de historia, leyendas y tradiciones, puede realizarse desde casi todas sus caras.

Por la cara este saliendo de la Foz, por su cara sur desde el área recreativa de Viapara o bien optar por seguir la ruta más tradicional, la que asciende por su cara norte y es la mas dura, pero posiblemente también la más bella , nosotros optamos por esta última, partiendo de la aldea de la Collá.
Para llegar a la Collá, se coge la N630 en dirección a León, cogeremos a la derecha el desvío a Santa Eulalia de Morcín, una vez rebasada esta localidad, tomaremos a la izquierda la estrecha carretera de La Foz hasta La Collada.

Una vez en La Collada ya se puede ver el panel informativo de la ruta.

Empieza la ruta.



Comenzamos la ruta bastante tarde, cerca de la una de la tarde ya que no teníamos previsto tardar mucho en nuestra ascensión y nos dispusimos a alcanzar la cima.

El camino era bastante pendiente con abundante barrizal debido a las lluvias de días anteriores. Según íbamos ganando altura el camino era menos embarrado y ya podíamos disfrutar de unas vistas fantásticas contemplando Santa Eulalia de Morcín, Soto de Ribera y más al fondo la ciudad de Oviedo.

Juanra y Diego con Santa Eulalia, Soto de Ribera y Oviedo de fondo.


Tras una subida bastante pronunciada y sin descansos alcanzamos el Mayáu de les Capilles, también llamado de la Magdalena donde nos encontramos con la primera capilla.

En este tramo también encontramos a una pareja de montañeros que nos indicarían el collado al que nos tendríamos que dirigir para poder conquistar el Monsacro.

Con "la ermita de arriba" al fondo.

Camino al collado nos encontramos la segunda de las capillas llamada “ermita de arriba” que guarda una gran historia entre sus muros.

Tras un pequeño descanso seguimos en busca del collado que nos lleve a alcanzar nuestro objetivo y una vez en él podemos disfrutar de una vista espectacular, nos encontramos antes un conjunto montañoso que nos envuelve y obliga a pararnos para disfrutar de su grandiosidad.  

Una vez localizado el pico Monsacro nos dirigiremos hacia él por un camino rocoso que tendríamos que ir escalando con una dificultad no encontrada hasta este punto. Podemos ver gente en el Pico La Fayona situado al lado del Monsacro y una altura similar.

Poco a poco nos acercamos a nuestro objetivo y en menos de dos horas ya alcanzamos la cima, un poco antes de las tres de la tarde. Con los estómagos vacíos y después de contemplar el paisaje y dejar nuestro particular mensaje en el buzón empezamos a comer los bocadillos. 

Buzón Pico Monsacro.
 

A continuación nos dirigiríamos a La Fayona donde una pareja de buitres nos esperaban. Tras sacar alguna fotografía nos dispusimos a descender por otra cara diferente a la que habíamos subido y bastante menos dificultosa.

Buitres volando muy de cerca.


La bajada también sería bastante interesante encontrándonos con algún que otro caballo, algún compañero dándonos un pequeño susto con torcedura de tobillo o incluso algún animal muerto que nuestra curiosidad no pudo evitar que nos acercáramos a ver lo que era (a día de hoy todavía no estamos seguros si era un oso, un jabalí o el yeti del Monsacro que en paz descanse).


Ya sin darnos cuenta estábamos donde habíamos dejado el coche sobre las cinco y cuarto de la tarde aproximadamente.

Una buena experiencia y por supuesto que la primera de muchas otras.

Ya estamos pensando cual será la próxima...