lunes, 9 de julio de 2018

Allande Extremo 2018

Vamos con una nueva entrada y de nuevo un Trail como protagonista, en esta ocasión nos desplazamos a Pola de Allande donde Borja Chichas y Pablo Menéndez ya habían corrido por esas tierras el año anterior.




Este año sería distinto ya que optamos por la carrera larga de 35 km y con un desnivel de 4840 metros. Éramos conscientes del desafío que teníamos por delante pero nos arriesgamos.

El viernes día 6 llegábamos a Allande en un viaje de lo más entretenido donde nos desviamos de nuestra ruta para completar la hermosura de nuestras tierras. Una vez que llegamos a Allande comenzamos con una hidratación poco recomendada que a la postre repercutiría en nuestro organismo de manera negativa.

Disfrutando de un Brasil - Bélgica


El descanso no fue el adecuado ya que nos costó conciliar el sueño y a las 7 ya estábamos en pie para desayunar algo y prepararnos para la carrera.



Se acercaba la hora de la salida y ya notábamos los nervios previos a la carrera, con la incertidumbre de saber si conseguiríamos llegar a meta, además los ánimos del speaker hacían presagiar el sufrimiento que pasaríamos con palabras como... "Nos vemos en el infierno" o la invitación de... "Estáis a tiempo de retiraros".


A las 8:30 se daba el pistoletazo de salida y mantuvimos un ritmo suave teniendo en cuenta los km que teníamos por delante, comenzamos a ganar altura muy rápidamente para llegar al primer avituallamiento. Cada vez las vistas iban mejorando aún más si cabe por lo que nos vimos obligados a contemplar, disfrutar e inmortalizar el momento.



En este punto de la carrera Samu iba distanciándose y aumentando el ritmo dejando a los demás Alpinos atrás, sólo lo veríamos a lo lejos pero no lo alcanzaríamos más. Tras el segundo avituallamiento ya notábamos algo de cansancio en las piernas y a partir del tercero aparecerían los primeros calambres, en la ascensión al palo los problemas se hacían más patentes y el objetivo pasaba por llegar al puerto en el km22 de carrera. 



En este punto se separarían los caminos, Samu y Diego afrontarían los 14km restantes para poder completar la carrera mientras que Pablo, Juanra y Chichas se veían obligados a abandonar.

Tocaba esperar en meta para dar ánimos en los últimos metros a nuestros compañeros.




Cinco minutos antes que se cumplieran las seis horas de carrera Samu hacía su entrada triunfal en meta, llegando muy entero y demostrando su adaptación a estas distancias. Le seguiría Diego a la media hora aproximadamente tras un esfuerzo sobrehumano y habiendo notado ya los primeros calambres a mitad de carrera.

Los retirados tendrían tiempo para permitirse una sesión de fisio a cargo de la organización, que como el año anterior ha estado de diez.




Ya sólo quedaba poner el broche final a un finde duro e intenso pero donde aprendimos una nueva lección.





“No conquistamos las montañas, sino a nosotros mismos.”
Edmund Hillary


lunes, 20 de noviembre de 2017

Trail Tierras Pésicas

Hoy estrenamos las carreras por montaña en este blog, puesto que el contacto que tenemos con ella últimamente es gracias a esta disciplina que cada vez nos va enganchando más.

A principios de este 2017 inaugurábamos las participaciones en los trail, concretamente en el IV Trail Moscón, y desde aquel mes de enero hasta el día de hoy han sido ya unas cuántas carreras y km los recorridos por nosotros, los alpinos.

Ahora toca describir un poco lo que ha dado de sí la 5ª edición Tierras Pésicas, donde Chichas, Pablín, Raúl y Sergio serían los representantes alpinos en dicha prueba.

Para algunos era su primer trail y las ganas de comenzar la carrera eran inmensas, algunos nervios y preocupaciones por lo que pudiera dar de sí la prueba y la dureza que pudiera presentar esta.



Una vez recogidos dorsales, sobre las 10:30a.m. ya estábamos colocados en la línea de salida donde un speaker iba animando a los corredores y anunciando una pequeña descarga que no podía faltar en Cangas de Narcea.




Comenzaba la carrera y tras una bajada pronunciada por el pueblo, llamada la arrastraculos, tocaba subir un poco para entrar en una pista donde se podía correr bastante bien antes de tomar la primera gran subida y más larga de la carrera. 

Alcanzada la altura máxima tocaba descender y la carrera avanzaba muy rápido lo que nos hacía presagiar unos buenos tiempos. 




La meteorología acompañaba, una buena temperatura y un cielo azul que permitía contemplar el hermoso paisaje que la montaña canguesa nos brindaba.





Como podéis ver en las imágenes la carrera transcurría entre viñedos, con un buen terreno.

Se acercaba el final y la carrera se iba haciendo algo corta, se escuchaba al speaker anunciando la llegada de los primeros corredores del Speed Trail y se divisaba el pueblo de Cangas a unos pocos kilómetros, lo que hacía intuir que la bajada iba a ser bastante fuerte, y así fue.






Entramos en Cangas y aún nos aguardaba una grata sorpresa... había que subir la famosa arrastraculos, situada justo antes de la meta.





Los tiempos fueron muy buenos, sobre todo, teniendo en cuenta que algunos debutaban en este tipo de carreras pero quedó constancia que los entrenamientos por el Naranco habían dado sus resultados.

En una hora más o menos ya habíamos cruzado todos la línea de meta, llegando enteros y habiendo disfrutado a tope de una carrera espectacular, tan espectacular como la organización que ha estado de diez.



La carrera había acabado pero quedaba poner la guinda al pastel, de ello se encargaría la organización invitando a todos los corredores a un riquísimo pote, embutido, empanada... que haría las delicias de los participantes.



Así dábamos por concluida una jornada de Trail, pensando ya en el próximo, porque  esto engancha.


Cómo citaban en el Facebook de Tierras Pésicas:

 "Espectáculo o..... ¿solo magia?"



Tierras Pésicas 2017.


miércoles, 16 de agosto de 2017

Las Tres Marías



El lunes día 14 de agosto volvíamos a las montañas leonesas, esta vez intentaríamos el ascenso a las Tres Marías, unas montañas que algunos ya conocíamos pero que por alguna razón aún no estaban reflejadas en este blog.

Como es de costumbre no nos apuramos demasiado para realizar la ruta y después de un fuerte desayuno en el  Ezequiel nos dirijimos a Casares de Arbás, donde comenzaríamos la marcha.

Samu y Nacho con las Tres Marías de fondo.

Una vez protegidos del sol tras echar la crema y poner las gafas bien sujetas con una cuerda último modelo empezamos a caminar, el reloj marcaba casi la una de la tarde y el calor apretaba. 
Pasamos por la Iglesia del pueblo para seguir una pista de hormigón que poco después pasaría a ser de tierra para llegar a un puente que nos llevaría al otro lado del Arroyo Casares.

Pablo cruzando el puente para comenzar la subida.


Íbamos ganando altura y comenzábamos la ascensión a la base del Palero a 1.883m. tras un pequeño zigzagueo llegamos al collao para aprovechar y hacer alguna foto.

A nuestra espalda dejamos el pueblo con el embalse de fondo.



Al fondo se puede ver la estación de esquí de Pajares.


Haciendo un poco el cabra.

Tocaba afrontar la parte donde tendríamos que utilizar las manos y trepar un poco, algo a lo que no estamos muy acostumbraos pero iba a ser muy entretenido. La roca era óptima ya que agarraba muy bien el pie y tenía bastantes agarres por lo que empezamos el ataque del Palero y ganábamos altura con mucha facilidad.

Algún paso complicado que resolvimos sin problema.

Algún alpino ya había practicado la escala por lo que se le veía bastante desenvuelto en las rocas como se puede observar en la imagen.
Una vez alcanzada la cima del Palero no pudimos disfrutarla ya que los insectos no nos lo iban a permitir, obligándonos a descender  nada más que llegamos.

Cima del Palero con la María detrás.

Teníamos un poco de preocupación con la bajada, pensando que podía tener algo de dificultad pero con mucho cuidado realizamos el descenso sin contratiempos. Tras descender lo trepado rodeamos el Palero para iniciar la ascensión a la María de Enmedio a 1913 m.

Ladeamos un poco para llegar a la María de Enmedio y empezar a ascender hasta llegar a otra zona de trepa muy divertida y entretenida, en poco tiempo ya estábamos a los pies de ella.




Alcanzamos la cima sobre las 15:30 y parecía que comenzaba a nublarse, miramos las predicciones y daban una tormenta próxima a nuestra ubicación por los que nos preocupamos bastante ya que esa roca mojada podría ser un auténtico peligro.

Cima de María de Enmedio con Palero de fondo.

Sin haber comido aún nos dirijimos a la última de las Marías pero no íbamos muy bien de tiempo y tampoco vimos muy claro el camino para ascenderla, todo esto sumado a la amenaza de lluvia, nos hizo plantearnos su ascensión. Preferimos decidirlo con el estómago lleno así que nos pusimos a comer, ya era bastante tarde y las nubes estaban sobre nuestras cabezas así que la decisión fue realizar un descenso directo al pueblo por un canal que no revestía apenas dificultad.




Fue una bajada rápida y sencilla amenizada con algunas canciones del momento para hacerla más amena, cuando nos dimos cuenta ya estábamos casi abajo, también emulamos alguna celebración por parte de PM7.



Llegada al pueblo sobre las 17:30 horas


Y así dejábamos a las Tres Marías, con las nubes amenazando.

Como se ve en la última foto había riesgo de tormenta y esta ruta con agua puede ser muy peligrosa, es una roca que agarra perfectamente pero con agua puede ser muy complicada de realizar.


Dos alpinos derrotados y arrepentidos por no realizar la última ascensión.


En resumen, la ruta nos llevó unas 5 horas y no la pudimos completar en su totalidad ya que la idea era ascender a las Tres Marías, aunque el objetivo ya se había cumplido hace ya unos años cuando realizamos la ruta comenzando la subida por el lado contrario y acabando en el Palero.



La cita va relacionada con la seguridad ya que siempre que estemos en la montaña hay que ir muy atentos y tomando todas las precauciones oportunas, más en este tipo de rutas donde hay que realizar trepas y estar muy seguros en donde realizamos los apoyos.



“Regresad vivos, regresad como amigos, llegad a la cumbre. Por este orden.”
Roger Baxter-Jones



Hasta la próxima y que no sea muy tarde...

lunes, 17 de julio de 2017

El gran Bodón


Fin de semana caluroso en casi toda España pero en nuestras cabezas ya se había metido la idea de subir el Bodón el sábado día 15 de julio y no la íbamos a cambiar.

La primera propuesta era un poco alocada ya que pretendíamos hacer Las Tres Marías de viernes y al día siguiente afrontar el ascenso al Bodón, pero gracias a Dios y poniendo un poco de cordura, optamos unicamente por la subida al Bodón.

Salimos de Oviedo en dirección Lugueros sobre las 9 a.m., parada en el Ezequiel para comprar el pan y coger fuerzas con el mítico embutido que allí dan, rumbo al Campamento Pelayo donde dejaríamos el coche y tras preguntar al personal, Chema (padre de un Alpino) se ofrecía de taxista para acercarnos a la Collada de Valdeteja (1375 metros).

Desde la Collada Valdeteja.


Una vez allí y tras embadurnarnos de crema levantamos la mirada y vemos la dura pendiente que tenemos que subir, eran las 12 a.m. y ya tocaba caminar. Ascendemos y vamos cogiendo altura, en la subida nos encontramos a una señora entrañable que a sus 70 años taba dando un paseín, continuamos hasta ver la canal que nos llevaría a la cumbre para llegar al Cuetu Cabañes.

Nuestra amiga, con la que estuvimos charlando.

Aprovechando la altura decidimos hacer unas cuantas fotos de las que nos gustan, si... esas arriesgadas pero a la vez seguras.
 

El Alpino Samu en una bonita estampa.



Ya nos quedaban los últimos metros para alcanzar la primera cumbre pero antes pudimos contemplar unas vistas increíbles ya que cuando nos asomamos pudimos divisar unos cuantos pueblo (Redilluera, LLamazares, Tolibia de Abajo, Tolibia de Arriba, Lugueros y Villaverde de la Cuerna)
Igual necesitaba un poco de zoom...

Llegada al Cabañas a 1904 m.a. sobre las 13:30 así que de tiempo íbamos bastante bien pero no queríamos parar mucho ya que veíamos al fondo como nos llamaba el Bodón, unas fotos y a por él.

Horreo del cueto Cabañas colocado por nuestros amigos del Ibice.

Bodón, allá vamos.


Nuestro objetivo parecía más cerca de lo que estaba, seguimos cresteando, bajamos al collado de Valverde y siempre continuando por un camino bastante bien marcado e intuitivo.
Nos llevaría un tiempo llegar a la Cuevona, algo más de una hora. También se puede ir por encima de ella pero nosotros teníamos bastantes ganas de visitarla aunque a la vuelta comeríamos en ella.

Un pequeño destrepe con el que llegamos a la entrada de la cueva.

Y ahora la fuerte ascensión al Picu, muy pindia pero a la vez muy guapa. Ya teníamos el Bodón a unos pocos metros.
Las cabritines nos dan la bienvenida.

Yaaa están aquí, que ilusión, ya las ví, las cabras locaaas!!!!!!!!

Últimos metros y por fín hacemos cumbre en uno de los Picos más significativos para nosotros, una de las montañas más imponentes de la zona y una zona que nos trae unos muy buenos recuerdos,  donde empezó nuestro gusto y disfrute por hacer rutas y subir picos.
En la cima estuvimos el tiempo que los mosquitos nos permitieron, pero tiempo suficiente para sacar unas fotos espectaculares, las primeras en 360º, esto de las nuevas tecnologías es la ostia.

Panorámica desde Pico Bodón 1957 metros.





Pasaban las 3 de la tarde y al igual que el sol, el hambre también apretaba, así que descenso rápido a la Cuevona y a zampar.




Nos esperaba un duro descenso, así que sin entretenernos más tocaba zigzaguear e iniciar la vuelta. El camino estaba bastante bien marcado y el camino a Lugueros parecía sencillo. Siempre extremando las precauciones para no repetir errores del pasado, donde alguno temió por su vida cuando una piedra casi se lo lleva por delante...





Bajamos por la VAGUADA (término muy utilizado por Samu durante la ruta) poco a poco vamos aumentando nuestro vocabulario Alpino y añadiendo al diccionario.

Seguimos los jitos marcados hasta la entrada en el bosque, también llevábamos el móvil de apoyo con la ruta bien marcada pero las nuevas tecnologías también tienen sus cosas malas... y mi móvil empezaba a quedar sin batería.

El ganao pastando con el Bodón al fondo.

Quedamos sin las indicaciones del GPS y aunque el camino estaba jitado, era muy dificil seguirlo puesto que las marcas estaban ya cubiertas por hierba y muchas no se veían, tocaba inventar y ensayo-error...
Momento preocupante y de indecisión, eran las 17:30 aproximadamente y no veíamos camino alguno. Dos opciones, dar la vuelta y coger pista que nos lleve a Llamazares o seguir para adelante abriendo camino y llegar a la carretera. 

Un alpino nunca se rinde así que optamos por la segunda y pa'lante, abrimos camino y por fin la carretera. Salimos a un km del pueblo de Lugueros, ya estaba hecho.

Celebramos la llegada y fin de la ruta.

Las seis pasadas de la tarde y entrábamos en Lugueros, satisfechos por la ruta completada, una ruta ansiada y que tuvo todos los componentes indispensables de una Ruta Alpina, perderse, encontrarse, inventar, arriesgar...

Para la próxima subida al Bodón esperamos poder contar con más alpinos.



“No es más quién más alto llega, sino aquel que influenciado por la belleza que le envuelve, más intensamente siente.”

Maurice Herzog