miércoles, 16 de agosto de 2017

Las Tres Marías



El lunes día 14 de agosto volvíamos a las montañas leonesas, esta vez intentaríamos el ascenso a las Tres Marías, unas montañas que algunos ya conocíamos pero que por alguna razón aún no estaban reflejadas en este blog.

Como es de costumbre no nos apuramos demasiado para realizar la ruta y después de un fuerte desayuno en el  Ezequiel nos dirijimos a Casares de Arbás, donde comenzaríamos la marcha.

Samu y Nacho con las Tres Marías de fondo.

Una vez protegidos del sol tras echar la crema y poner las gafas bien sujetas con una cuerda último modelo empezamos a caminar, el reloj marcaba casi la una de la tarde y el calor apretaba. 
Pasamos por la Iglesia del pueblo para seguir una pista de hormigón que poco después pasaría a ser de tierra para llegar a un puente que nos llevaría al otro lado del Arroyo Casares.

Pablo cruzando el puente para comenzar la subida.


Íbamos ganando altura y comenzábamos la ascensión a la base del Palero a 1.883m. tras un pequeño zigzagueo llegamos al collao para aprovechar y hacer alguna foto.

A nuestra espalda dejamos el pueblo con el embalse de fondo.



Al fondo se puede ver la estación de esquí de Pajares.


Haciendo un poco el cabra.

Tocaba afrontar la parte donde tendríamos que utilizar las manos y trepar un poco, algo a lo que no estamos muy acostumbraos pero iba a ser muy entretenido. La roca era óptima ya que agarraba muy bien el pie y tenía bastantes agarres por lo que empezamos el ataque del Palero y ganábamos altura con mucha facilidad.

Algún paso complicado que resolvimos sin problema.

Algún alpino ya había practicado la escala por lo que se le veía bastante desenvuelto en las rocas como se puede observar en la imagen.
Una vez alcanzada la cima del Palero no pudimos disfrutarla ya que los insectos no nos lo iban a permitir, obligándonos a descender  nada más que llegamos.

Cima del Palero con la María detrás.

Teníamos un poco de preocupación con la bajada, pensando que podía tener algo de dificultad pero con mucho cuidado realizamos el descenso sin contratiempos. Tras descender lo trepado rodeamos el Palero para iniciar la ascensión a la María de Enmedio a 1913 m.

Ladeamos un poco para llegar a la María de Enmedio y empezar a ascender hasta llegar a otra zona de trepa muy divertida y entretenida, en poco tiempo ya estábamos a los pies de ella.




Alcanzamos la cima sobre las 15:30 y parecía que comenzaba a nublarse, miramos las predicciones y daban una tormenta próxima a nuestra ubicación por los que nos preocupamos bastante ya que esa roca mojada podría ser un auténtico peligro.

Cima de María de Enmedio con Palero de fondo.

Sin haber comido aún nos dirijimos a la última de las Marías pero no íbamos muy bien de tiempo y tampoco vimos muy claro el camino para ascenderla, todo esto sumado a la amenaza de lluvia, nos hizo plantearnos su ascensión. Preferimos decidirlo con el estómago lleno así que nos pusimos a comer, ya era bastante tarde y las nubes estaban sobre nuestras cabezas así que la decisión fue realizar un descenso directo al pueblo por un canal que no revestía apenas dificultad.




Fue una bajada rápida y sencilla amenizada con algunas canciones del momento para hacerla más amena, cuando nos dimos cuenta ya estábamos casi abajo, también emulamos alguna celebración por parte de PM7.



Llegada al pueblo sobre las 17:30 horas


Y así dejábamos a las Tres Marías, con las nubes amenazando.

Como se ve en la última foto había riesgo de tormenta y esta ruta con agua puede ser muy peligrosa, es una roca que agarra perfectamente pero con agua puede ser muy complicada de realizar.


Dos alpinos derrotados y arrepentidos por no realizar la última ascensión.


En resumen, la ruta nos llevó unas 5 horas y no la pudimos completar en su totalidad ya que la idea era ascender a las Tres Marías, aunque el objetivo ya se había cumplido hace ya unos años cuando realizamos la ruta comenzando la subida por el lado contrario y acabando en el Palero.



La cita va relacionada con la seguridad ya que siempre que estemos en la montaña hay que ir muy atentos y tomando todas las precauciones oportunas, más en este tipo de rutas donde hay que realizar trepas y estar muy seguros en donde realizamos los apoyos.



“Regresad vivos, regresad como amigos, llegad a la cumbre. Por este orden.”
Roger Baxter-Jones



Hasta la próxima y que no sea muy tarde...

lunes, 17 de julio de 2017

El gran Bodón


Fin de semana caluroso en casi toda España pero en nuestras cabezas ya se había metido la idea de subir el Bodón el sábado día 15 de julio y no la íbamos a cambiar.

La primera propuesta era un poco alocada ya que pretendíamos hacer Las Tres Marías de viernes y al día siguiente afrontar el ascenso al Bodón, pero gracias a Dios y poniendo un poco de cordura, optamos unicamente por la subida al Bodón.

Salimos de Oviedo en dirección Lugueros sobre las 9 a.m., parada en el Ezequiel para comprar el pan y coger fuerzas con el mítico embutido que allí dan, rumbo al Campamento Pelayo donde dejaríamos el coche y tras preguntar al personal, Chema (padre de un Alpino) se ofrecía de taxista para acercarnos a la Collada de Valdeteja (1375 metros).

Desde la Collada Valdeteja.


Una vez allí y tras embadurnarnos de crema levantamos la mirada y vemos la dura pendiente que tenemos que subir, eran las 12 a.m. y ya tocaba caminar. Ascendemos y vamos cogiendo altura, en la subida nos encontramos a una señora entrañable que a sus 70 años taba dando un paseín, continuamos hasta ver la canal que nos llevaría a la cumbre para llegar al Cuetu Cabañes.

Nuestra amiga, con la que estuvimos charlando.

Aprovechando la altura decidimos hacer unas cuantas fotos de las que nos gustan, si... esas arriesgadas pero a la vez seguras.
 

El Alpino Samu en una bonita estampa.



Ya nos quedaban los últimos metros para alcanzar la primera cumbre pero antes pudimos contemplar unas vistas increíbles ya que cuando nos asomamos pudimos divisar unos cuantos pueblo (Redilluera, LLamazares, Tolibia de Abajo, Tolibia de Arriba, Lugueros y Villaverde de la Cuerna)
Igual necesitaba un poco de zoom...

Llegada al Cabañas a 1904 m.a. sobre las 13:30 así que de tiempo íbamos bastante bien pero no queríamos parar mucho ya que veíamos al fondo como nos llamaba el Bodón, unas fotos y a por él.

Horreo del cueto Cabañas colocado por nuestros amigos del Ibice.

Bodón, allá vamos.


Nuestro objetivo parecía más cerca de lo que estaba, seguimos cresteando, bajamos al collado de Valverde y siempre continuando por un camino bastante bien marcado e intuitivo.
Nos llevaría un tiempo llegar a la Cuevona, algo más de una hora. También se puede ir por encima de ella pero nosotros teníamos bastantes ganas de visitarla aunque a la vuelta comeríamos en ella.

Un pequeño destrepe con el que llegamos a la entrada de la cueva.

Y ahora la fuerte ascensión al Picu, muy pindia pero a la vez muy guapa. Ya teníamos el Bodón a unos pocos metros.
Las cabritines nos dan la bienvenida.

Yaaa están aquí, que ilusión, ya las ví, las cabras locaaas!!!!!!!!

Últimos metros y por fín hacemos cumbre en uno de los Picos más significativos para nosotros, una de las montañas más imponentes de la zona y una zona que nos trae unos muy buenos recuerdos,  donde empezó nuestro gusto y disfrute por hacer rutas y subir picos.
En la cima estuvimos el tiempo que los mosquitos nos permitieron, pero tiempo suficiente para sacar unas fotos espectaculares, las primeras en 360º, esto de las nuevas tecnologías es la ostia.

Panorámica desde Pico Bodón 1957 metros.





Pasaban las 3 de la tarde y al igual que el sol, el hambre también apretaba, así que descenso rápido a la Cuevona y a zampar.




Nos esperaba un duro descenso, así que sin entretenernos más tocaba zigzaguear e iniciar la vuelta. El camino estaba bastante bien marcado y el camino a Lugueros parecía sencillo. Siempre extremando las precauciones para no repetir errores del pasado, donde alguno temió por su vida cuando una piedra casi se lo lleva por delante...





Bajamos por la VAGUADA (término muy utilizado por Samu durante la ruta) poco a poco vamos aumentando nuestro vocabulario Alpino y añadiendo al diccionario.

Seguimos los jitos marcados hasta la entrada en el bosque, también llevábamos el móvil de apoyo con la ruta bien marcada pero las nuevas tecnologías también tienen sus cosas malas... y mi móvil empezaba a quedar sin batería.

El ganao pastando con el Bodón al fondo.

Quedamos sin las indicaciones del GPS y aunque el camino estaba jitado, era muy dificil seguirlo puesto que las marcas estaban ya cubiertas por hierba y muchas no se veían, tocaba inventar y ensayo-error...
Momento preocupante y de indecisión, eran las 17:30 aproximadamente y no veíamos camino alguno. Dos opciones, dar la vuelta y coger pista que nos lleve a Llamazares o seguir para adelante abriendo camino y llegar a la carretera. 

Un alpino nunca se rinde así que optamos por la segunda y pa'lante, abrimos camino y por fin la carretera. Salimos a un km del pueblo de Lugueros, ya estaba hecho.

Celebramos la llegada y fin de la ruta.

Las seis pasadas de la tarde y entrábamos en Lugueros, satisfechos por la ruta completada, una ruta ansiada y que tuvo todos los componentes indispensables de una Ruta Alpina, perderse, encontrarse, inventar, arriesgar...

Para la próxima subida al Bodón esperamos poder contar con más alpinos.



“No es más quién más alto llega, sino aquel que influenciado por la belleza que le envuelve, más intensamente siente.”

Maurice Herzog















domingo, 11 de junio de 2017

Entre Asturias y León

En el día de ayer, 10-6-2017, nos reuníamos tres de los alpinos para realizar una marcha la cuál no teníamos muy clara ya que dudábamos entre ir para Teverga o visitar el concejo de Aller.

Nos decantamos por la segunda opción y a las diez de la mañana salimos desde Oviedo dirección San Isidro para dejar el coche en el Fielato.

Doctor Penanes ya está preparado.


El día estaba bastante caluroso y el sol cascaba, así que un poco crema, camiseta oficial alpina y a caminar. Eran las once y cuarto cuando nos pusimos a andar. El objetivo era alcanzar el Pico Oso y el Pico Nogales para hacer la vuelta por el mismo sitio.

En la foto se puede ver una novedosa protección contra garrapatas elaborada por el alpino Samu.


El camino estaba bien señalizado y con las nuevas tecnologías ya es difícil perderse, aunque los alpinos somos capaces de lo mejor y de lo peor.

Fuimos encontrando mucho ganao a nuestro paso en las diferentes colladas como la de Vildoso.

El alpino que susurraba a los caballos.



Tras unas paradas para sacar fotos y comer un poco chocolate para reponer fuerzas seguíamos en dirección a la collada del Alba para coger el sendero que nos llevaría a la collada entre el Oso y el Nogales.



Una vez en la collada de las Llanas levantamos la mirada y descubrimos la puerta y el Pico Huevo, muy conocido por nosotros gracias a nuestra época campamentil. Decidimos ir primero al Pico Oso y tras una pequeña ascensión hacíamos cima a 2.021m

Los Tres Alpinos en el Pico Oso


Ya en lo más alto nos fijamos en el Agujas, el Bodón, incluso en el pinar cercano al Campamento Pelayo.

Pico Oso con la Puerta y Huevo al fondo.

Vistas a San Isidro con Pico Agujas.


Tras varias fotos y planear una marcha de dos días para llegar hasta Valdelugueros y subir algún pico, nos tocaba retomar la marcha para ir a por la siguiente cumbre, no sin antes dejar una nota bastante peculiar en el buzón de cumbres del Oso (uno de los más guapos que hemos encontrado).

Y tras la gran bajada... la gran subida que nos lleva al Pico Nogales a 2073m. Tendríamos compañía de algún montañero experimentando que nos demostraba sus conocimientos sobre el terreno.



Íbamos bien de tiempo y de fuerzas por lo que optamos por ir hasta el Jeje antes de buscar un lugar de lo más cómodo para comer.

Sobre las tres de la tarde tocaba volver y descender todos los metros ganados con anterioridad.


El terreno era bueno, así que hicimos algo de trail y empezamos a correr, todo iba muy bien y estábamos confiados hasta que algo nos empezó a inquietar, y es que el camino nos parecía algo novedoso, como si no hubiéramos pasado antes por ahí. Tiramos de móvil y efectivamente, nos habíamos desviado bastante y no vimos el camino de piedra. Alguna de estas siempre nos tiene que pasar, así que a trepar un poco por el pedrero para no tener que dar tanta vuelta.


Volvemos al camino correcto ya con algo de sed así que a buscar la fuente que habíamos visto en la subida, no sin antes coincidir con algún mastín que vino a saludarnos y se llevó su premio en forma de chorizo.



Ya sólo pensábamos en la fuente pero la montaña aún nos tenía una sorpresa preparada y a escasos metros en mitad del camino íbamos a sorprender a un corzo que no tardó en vernos e irse.


Daban las cinco de la tarde y llegaríamos a las seis horas de ruta, habiendo ascendido el Oso, Nogales y Jeje.

Una ruta con unas vistas impresionantes al igual que el día y la compañía, una ruta que nos llevaba a nuestros orígenes en la montaña recordando aquellas marchas de campamento en la que Samu y Pablín, como acampados y más tarde como monitores, seguían a Juanra para abrir el camino al grupo.




“Antes que el esfuerzo, las rocas y el viento, la amistad es el componente esencial en la montaña.”
Geyson Millar